Bajo el ala de sombra de su frente
sus ojos verdes son un monte vivo
un destello de luz, firme y cautivo
que hechiza con mirar tan transparente.
Emiliano es el campo, es la simiente
un vaquero de porte decisivo
que al orgullo de aquel, tan ofensivo
responde con honor de hombre valiente.
No necesita el grito ni la usanza
del que cree que el mandar es ser un hombre,
él prefiere el respeto y la templanza.
Su nobleza no ocupa más que un nombre,
y en su paz se dibuja la esperanza
de un amor que no causa más asombre.
Imagen de Google

No hay comentarios:
Publicar un comentario