Es domingo, Señor, y te agradezco
la luz que se derrama en mi ventana
el aire que respiro esta mañana
y el pan que de tu mano hoy merezco.
Ante tu altar de paz hoy comparezco
dejando atrás la angustia ya lejana
mi fe bajo tu gracia se engalana
y en este dulce alivio yo florezco.
Gracias por la cabaña y el camino
por la niña que cuida mi memoria
y el trazo tan perfecto de mi sino.
Tuyo es el oro, tuya es la victoria,
tú guías con amor mi buen destino
hacia la luz eterna de tu gloria.
Imagen de Google.

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