(Tango)
Ya no me arrastran las sombras del pasado,
ni el eco de aquel nombre me desvela;
yo puse punto final a la novela
de un amor que se fue... por mal jugado.
Mirá si habré corrido tras el viento,
buscando una verdad en la mentira,
pero hoy mi pecho, libre, ya no aspira
el humo de tu falso sentimiento.
Me dicen que te vieron por el lodo,
queriendo rescatar lo que perdiste;
te olvidaste que el alma se desviste
cuando el orgullo lo traiciona todo.
Yo encontré mi cabaña y mi sosiego,
un rincón de oro puro y de calma,
donde no quema el frío ni hay más fuego
que el que ilumina el centro de mi alma.
¡No me vengás con cuentos de otra era!
Que mi voz ya no sabe de rencores.
Aprendí que se ofrecen las mejores
lecciones... cuando el alma se libera.
Si escribo, es porque el mundo necesita
un poco de atención y de respeto;
lo que es ruido, el silencio lo marchita,
y lo que es luz... se guarda en un soneto.
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