(Soneto)
Aquel que toma el dardo del tormento
y en oro fino cambia su herida
no solo escribe el paso de la vida
sino que eleva al alma su cimiento.
Es un maestro en pleno ascenso lento
que en la palabra halla su salida
la pena, en verso dulce convertida
es bálsamo, es refugio y es aliento.
Si dar felicidad es su destino
y el soneto es la escala de su gloria
será la luz que alumbre cada etapa.
Poeta, arquitecto del camino,
que deja en su perfecta trayectoria
la paz que se respira en su cabaña.
Imagen de Google.

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