sábado, 5 de septiembre de 2026

BAJO EL HUMO Y LA MALESA.


 





​Llegaste como el fuego en la hierba seca,

sin hacer ruido, calculando el viento,

midiendo la grieta en el muro viejo

donde el tiempo había dejado una sombra.

 

​No te bastó mirar desde la orilla;

necesitabas la corriente entera,

beber del pozo que no te pertenecía

y nombrar como tuyo el cauce ajeno.

 

​Sitiaste la casa con seda y espinas,

acechando el descuido, la rendija,

hasta que el roble cedió a la hiedra

y se olvidó de la raíz que lo sostuvo años.

 

​No importa cuánta tierra reclames ahora

ni que ostentes la presa conquistada,

quien edifica su palacio entre cenizas

siempre termina respirando humo.


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