No busco conquistas baratas ni
palabras endulzadas al vapor. Mi tiempo es sagrado y mi tranquilidad no se
negocia. Quien intente acercarse pensando que puede deslumbrarme con engaños o
que encontrará en mí una oportunidad financiera, se equivoca de puerta.
Mi mayor riqueza no habita en
los bolsillos, sino en la mente y en la paz de mi hogar. Soy plenamente feliz
en el silencio de mis libros, en el constante aprendizaje y en la magia de la
escritura; ese es mi refugio y mi verdadera pasión. No soy ingenua, ni tonta,
ni estoy dispuesta a financiar la holgazanería o el interés de nadie. Jamás
mantendré parásitos que confunden la generosidad con la debilidad.
Si alguien ha de caminar a mi
lado, que sea desde el respeto, la madurez y una entrega sincera. Quien busque
solo un provecho material o un trofeo fácil, hace bien en alejarse, porque mi
vida ya está llena de lo que realmente importa y mi discernimiento no deja
pasar máscaras.
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