Fue la luz que en las tinieblas
dibujó por fin un faro,
el amor que tanto tiempo
en mis sueños he buscado.
No conoce de reservas,
ni de miedos ni de atajos;
es la entrega desbordada
en el calor de los abrazos.
Es mirarte sin refugio,
dar el alma sin candados,
descubrir que la existencia
cobra sentido a tu lado.
Poblarás cada silencio,
sanarás todo el pasado,
porque en este amor inmenso
soy feliz siendo tu aliado.
Sin medidas ni reservas,
en tu pecho me ha tocado
la certeza más sublime
del amor que fue soñado.

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