Grillaba escandaloso un buen grillo,
no me dejaba dormir, fui a buscarlo,
hurgué por todos lados sin hallarlo
armada con la chancla y el cepillo.
Al verme calló el muy pillo,
guitarra en mano encontré al buen señor,
que me miraba temblando de temor.
De un santiamén saltó a mi cabello
y fue bajando despacio a mi cuello;
el resuello detuve del temor.
El resuello detuve del temor
al ver que carecía de sus alas.
—¡Grillo! ¿Por qué por mi cuello resbalas?
Respondió: —¡Mira que te hago el favor!
Era muy bello el grillo cantador,
toda la noche la pasó en vigía,
hablando con su dulce picardía:
—Yo soy Cri-Cri, estoy aquí y soy grande,
nada impide que por tu sueño ande,
y hoy te brindo mi dulce sinfonía.
—Y hoy te brindo mi dulce sinfonía,
pues soy más fiel que el propio ser humano,
que anda por ahí con arma en la mano
y de todo en la vida desconfía.
Y tras hacer su maldad se gloría,
¿lo ves?, de casi nada me preocupo,
solo de dar buenas rondas me ocupo;
no soy menos que el humano, mi hermano,
quien me tilda de cruel y de villano,
por eso canto lo que nadie supo.
—Por eso canto lo que nadie supo
hacer a tiempo para dar amor;
hay que ser detallista al por mayor,
yo solo de llevar dicha me ocupo.
Aunque me comparen con el gorupo,
soy detallista, honesto, cantaor,
amigo, compañero cumplidor,
que lucha por vivir en este mundo.
Soy ejemplo de vida y lo difundo,
un romántico eterno, soñador.
Imagen de Google

No hay comentarios:
Publicar un comentario