domingo, 6 de septiembre de 2026

EL BURRITO QUE SE COMIÓ LA R.

 






Literatura Infantil - Juvenil.


​Había una vez un burrito muy curioso llamado Bartolo que vivía en un verde prado. Un día, mientras ramoneaba entre la hierba, encontró una misteriosa letra R hecha de regaliz dulce. Sin pensarlo dos veces... ¡chomp! Se la tragó de un bocado.

​Al principio todo parecía normal, hasta que intentó saludara su amiga la rana:

​—¡Hola, ana! —, dijo Bartolo feliz.

​La rana se le quedó mirando, intrigada:

—¿Ana? ¡Si yo me llamo Rana!

​Bartolo intentó disculparse, pero cuando quiso decir "lo siento, tengo mucha rabia de no hablar bien" , le salió:

—Lo siento, tengo mucha abia...

​¡Qué enredo! Cada vez que Bartolo intentaba pronunciar palabras con R, la letra simplemente había desaparecido de su voz. No podía decir rosa, ni río, ni ratón, ni mucho menos cantar el rrr-rrr de su rebuzno. ¡Solo le salían vocales y letras despeinadas!

​Preocupado, fue a ver al sabio búho de la montaña.

—Búho sabio —, le dijo haciendo un gran esfuerzo—, me comí una et-a y ahora no puedo ebuzna-.

​El búho, sofocando una risita, le recitó un remedio en forma de trabalenguas:

​"Si la R quieres recuperar,

un vaso de agua tibia debes tomar,

y tres veces la lengua hacer vibrar:

¡R-r-r, r-r-r, r-r-r!"

​Bartolo corrió al arroyo, bebió un sorbo de agua fresca, tomó mucho aire y... ¡brrr-r-r-r!

​Hizo vibrar su lengua tan fuerte que la R salió volando de su garganta como un pequeño cohete de caramelo, aterrizando con un suave brinco sobre una flor.

​—¡Rana! ¡Rosa! ¡Río! —, gritó Bartolo, dando brincos de alegría—. ¡Ya puedo decir la R otra vez!

​Y desde aquel día, el burrito Bartolo aprendió que las letras son para pronunciarlas y cantarlas, ¡pero nunca jamás para almuerzo!

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