Lo que piensa y siente, escribe
quien no teme a la palabra,
y deja que el alma abra
el sentir con que convive.
Ningún golpe lo cohibe
si el verso nace genuino,
pues siguiendo ese camino
la verdad no tiene velo,
y se alza buscando el cielo
marcando propio destino.
Marcando propio destino
va la voz que no se calla,
la que gana la batalla
con un verso cristalino.
Es un arte muy divino
desnudar la piel en la obra,
aquí nada falta o sobra
si se escribe con franqueza,
pues la más pura belleza
del pecho impulso recobra.
Del pecho impulso recobra
palabra hecha poesía,
nos da luz, nos da alegría
y contra el mal es la cobra.
Es el bien que se prodiga
en el foro compartida,
la llama siempre encendida
que al encuentro nos convoca,
palabra que salta en boca
y le da fuerza a la vida.

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