lunes, 6 de julio de 2026

CUANDO EL AMOR SE VUELVE DISTANCIA.

 





 

 

El acto de amar en plenitud constituye, acaso, la mayor de las entregas de la condición humana; un volcar el alma sin reservas, dispuestos a dar la vida por el ser que habita nuestras devociones. Sin embargo, cuando esa entrega tropieza de continuo con el muro gélido de la indiferencia, el espíritu padece un lento y doloroso desgaste. Alejarse no es entonces un acto de cobardía, sino el último refugio de la cordura, el instante preciso en que la dignidad reclama su justo valor y nos obliga a retomar el camino con la frente en alto.

​La frustración ajena ante el renacer del ser olvidado, el arrepentimiento tardío que pretende retener lo que ya voló, no es más que el eco de un tiempo malgastado. Porque la dignidad no admite rebajas; siempre existirá un suelo dispuesto a valorar la autenticidad de una entrega absoluta. Los versos que siguen a continuación son el testimonio de ese tránsito, el doloroso pero necesario desapego que transforma la distancia en libertad.

 

 

 



 

CUANDO EL AMOR SE VUELVE DISTANCIA.

(Romance)



​Se vistió de sol la entrega,

con el alma desarmada,

dispuesta a dar de su vida

por la sombra que adoraba.

Pero es ley que la desidia

vaya royendo las alas,

y el amor que era un imperio

se volvió ceniza fría,

frente a un muro de nostalgias.


​Cansa el sembrar en la arena,

cansa esperar la palabra,

y el corazón, de herido,

buscó el norte en la distancia.

Duele arrancar las raíces,

duele la noche callada,

pero hay un precio sagrado

que la dignidad reclama:

recoger los propios pasos

y emprender la retirada.

​Hoy caminas por el mundo

con la mirada calmada,

rehaciendo los senderos

donde el dolor ya no alcanza.


Y el que antes fue silencio,

el que olvidos regalaba,

hoy despierta ante tu ausencia

con la sospecha clavada

de que te ha perdido siempre,

de que su red ya no atrapa.

​Viene el ruego rezagado,

la frustración que naufraga,

el querer volver el tiempo

cuando la luz se ha apagado.


Pero es tarde para el nido,

tarde para la batalla;

quien no valoró el tesoro

hoy solo abraza la nada.

Siempre habrá un suelo dispuesto

a cobijar tu metricidad sagrada,

donde la entrega sea fuego

y nunca más... fosa abandonada.

 

@copyright

Imagen de Google

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