El acto de amar en plenitud
constituye, acaso, la mayor de las entregas de la condición humana; un volcar
el alma sin reservas, dispuestos a dar la vida por el ser que habita nuestras
devociones. Sin embargo, cuando esa entrega tropieza de continuo con el muro
gélido de la indiferencia, el espíritu padece un lento y doloroso desgaste. Alejarse
no es entonces un acto de cobardía, sino el último refugio de la cordura, el
instante preciso en que la dignidad reclama su justo valor y nos obliga a
retomar el camino con la frente en alto.
La frustración ajena ante el
renacer del ser olvidado, el arrepentimiento tardío que pretende retener lo que
ya voló, no es más que el eco de un tiempo malgastado. Porque la dignidad no
admite rebajas; siempre existirá un suelo dispuesto a valorar la autenticidad
de una entrega absoluta. Los versos que siguen a continuación son el testimonio
de ese tránsito, el doloroso pero necesario desapego que transforma la
distancia en libertad.
CUANDO EL AMOR SE
VUELVE DISTANCIA.
(Romance)
Se vistió de sol la
entrega,
con el alma
desarmada,
dispuesta a dar de su
vida
por la sombra que
adoraba.
Pero es ley que la
desidia
vaya royendo las
alas,
y el amor que era un
imperio
se volvió ceniza
fría,
frente a un muro de
nostalgias.
Cansa el sembrar en
la arena,
cansa esperar la
palabra,
y el corazón, de
herido,
buscó el norte en la
distancia.
Duele arrancar las
raíces,
duele la noche
callada,
pero hay un precio
sagrado
que la dignidad
reclama:
recoger los propios
pasos
y emprender la
retirada.
Hoy caminas por el
mundo
con la mirada
calmada,
rehaciendo los
senderos
donde el dolor ya no
alcanza.
Y el que antes fue
silencio,
el que olvidos
regalaba,
hoy despierta ante tu
ausencia
con la sospecha
clavada
de que te ha perdido
siempre,
de que su red ya no
atrapa.
Viene el ruego
rezagado,
la frustración que
naufraga,
el querer volver el
tiempo
cuando la luz se ha
apagado.
Pero es tarde para el
nido,
tarde para la
batalla;
quien no valoró el
tesoro
hoy solo abraza la
nada.
Siempre habrá un
suelo dispuesto
a cobijar tu
metricidad sagrada,
donde la entrega sea
fuego
y nunca más... fosa
abandonada.
@copyright
Imagen de Google

No hay comentarios:
Publicar un comentario