Se apaga el día en la costa,
viste el mar de manto herido,
mientras el sol de Galicia
va buscando su escondite.
Un destello de oro viejo
va pintando los abismos,
y en las aguas de Coruña
brilla un sendero encendido.
Lejos se dibuja el faro
como un guardián del destino,
frente a un lienzo de ceniza
y de nubarrones grises.
El Atlántico susurra
viejos versos clandestinos,
historias de marineros
que las olas han traído.
Quédate, luz de la tarde,
en el pecho sumergida,
que la noche ya despierta
con su calma de infinito.
Fotógrafo : Carlos Blanco Cubeiro
La Coruña, España.

No hay comentarios:
Publicar un comentario