(Romance)
En las playas de arena dorada,
donde el viento susurra al pasar,
se dibuja una tierna mirada
frente al cielo cansado del mar.
Un can rubio de noble presencia,
con los ojos colmados de sol,
hoy comparte su dulce existencia
con el fuerte y guardián español.
Es Odín, con su manto de noche,
labrador de rústica piel,
que corona su amor sin reproche
con un voto sagrado y fiel.
Lleva rúnico lazo tallado,
viejo dios que ha venido a guiar,
al espíritu amado y dorado
que la arena ha aprendido a pisar.
"Volveremos de nuevo a España",
fue el susurro que el viento llevó,
una alianza que el mar hoy acompaña
y que el tiempo en la costa grabó.
Entre conchas de nácar y brillo,
con la Alhambra esculpida a sus pies,
un pergamino sella sencillo
lo que el alma promete esta vez.
¡Oh, llamado del norte y la arena!
¡Vieja tierra que vuelve a llamar!
Terminada la dulce condena,
a tu suelo he de regresar.

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