(Romance)
En el patio de mi madre,
donde el sol despacio pasa,
se levanta un viejo nogal
que custodia nuestra casa.
Su corteza está curtida
por el tiempo y la distancia,
pero hoy sus ramas cantan
una antigua y dulce danza.
Asomados entre el verde,
con timidez y templanza,
dos pequeños frutos brotan,
llenos de vida y confianza.
Son promesas de septiembre,
de cosechas en la infancia,
cuando el árbol nos regala
su sombra y su fiel constancia.
¡Qué belleza ver la tierra
renacer con tal pujanza,
en el árbol de mi madre,
donde anida la esperanza!

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