No es que te haya
olvidado,
es que vives en mi
pecho,
como un tatuaje
invisible
que se resguarda en
el tiempo.
Siento latir tu
presencia
en el centro del
recuerdo,
por siempre vas a mi
lado,
caminando en mi
silencio.
No te apartas de mi
vida,
ni te alejas un
momento,
eres la luz encendida
que va guiando mi
sueño.
Aunque la distancia
ponga
su distancia y su
recelo,
no hay olvido que
someta
lo que late aquí
adentro.
Si andando por la
vereda
las aves por ti
preguntan,
les digo que vas
conmigo,
muy cerca, de mi mano
puesta.
Les miento que eres
feliz
aunque me queme el
recuerdo,
porque es tan grande
el sufrir
de este dolor en
silencio.
Se visten de azul
los días
si les aseguro el
cuento,
pero al quedarme tan
sola,
ruge por dentro el
invierno.
Que sigan cantando
libres
sin saber de mi
tormento,
que piensen que vas
conmigo...
y no que eres solo un
rezo.
Imagen de Google

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