Literatura infantil.
Despacio el caracolito,
deja un rastro de cristal,
lleva a cuestas su casita,
va camino del rosal.
Sube, sube por el tronco,
sin prisa y con decisión,
lleva un mapa dibujado
y un gran sueño en el corazón.
El mapa le marca el rumbo,
para volver a su hogar,
que se encuentra bien oculto
a la sombra del lagar.
Con sus anteojos de musgo
el ciempiés mira el papel,
y con cuatro de sus manos
señala hacia el cascabel.
Da la vuelta en la campana,
cruza el charco de humedad,
que detrás de aquella piedra
tu casita encontrarás.
Pero al cruzar el camino,
¡qué tremenda novedad!,
una manzana caída
le tapa la vecindad.
Es un monte de oro y rojo,
imposible de saltar,
y rodearla le requiere
un esfuerzo singular.
Trepa, trepa, paso a paso
ese gigantesco muro,
y con ello ha demostrado
que su empeño es el más puro.
Al bajar de la manzana
ve su planta de laurel,
abre alegre su casita
y se duerme en un vaivén.
Imagen de Google

No hay comentarios:
Publicar un comentario