lunes, 13 de julio de 2026

EL CENSO DEL AMOR





(Sátira de los Interesados) (as)


 

​Hoy el galanteo es un frío inventario,

ya no piden besos, te piden la nómina,

te miden los bienes en clave económica

y miran tus años con ojo bancario.

 

​“¿De cuánto es el sueldo? ¿En qué te desplazas?”

pregunta el fenicio vestidito de hombre,

que busca un refugio que limpie su nombre

y borre el desastre de previas alianzas.

 

​Divorciado y libre, o sea, despojado—,

dejó la vivienda en el pleito anterior;

hoy busca una ilusa que, por el "amor",

le evite el apuro de verse arrimado.

 

​La Mudanza del Caradura.

 

​Ya dentro de casa, se acaba el idilio,

el humilde arrimado se vuelve tirano,

te grita en tu cara con aire villano,

pretendiendo ser rey en ajeno domicilio.

 

​Quedan pocos caballeros de verdad en la tierra,

casi todos son mitos de la antigüedad;

estos se sienten los reyes de la sociedad,

mientras te declaran una fría guerra.

 

​Y no conformes con cama y comida,

con una audacia que causa pavor,

¡te piden que pongas a su nombre, por "amor",

la propiedad que te ha costado la vida!

 

​¿De dónde ha salido?

 

​¿De dónde ha salido este malnacido?,

¿qué clase de madre su crianza formó?

¿Acaso la astucia el respeto le dio

para andar por el mundo de vividor vestido?

 

​¿En qué feo momento la vergüenza perdió?,

¿cuándo fue que el pudor se le quedó en el olvido?

¿Acaso al chamuco su alma ha vendido

por una vivienda que nunca sudó?

 

​Y la respuesta... ¡viceversa!

 

​Pero en esta feria de la conveniencia,

también hay mujeres que aplican la astucia,

jugando la misma comedia tan sucia,

buscando un billete que alivie la urgencia.

 

​La astuta "leona" que busca un marido,

no quiere poemas, prefiere un aval,

alguien que pague el gasto mensual

y vuelva a las prisas a armarle su nido.

 

​Exigen derechos de reina instalada,

gritando al esposo por cualquier descuido,

dejando al buen hombre sumiso y fundido,

con la cuenta en ceros y el alma embargada.

 

​El triste final.

 

​Al fin se encuentran, en tétrica danza,

dos almas marchitas por la "necesidad" :

uno que busca una casa gratis en la gran ciudad,

y la otra un sustento que llene la panza.

 

​Se meten en casa con paso fingido,

firmando un contrato que llaman pasión...

¡Menudo negocio de la desilusión,

dormir con el hambre de cualquier mantenido!



Imagen de Google.

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