Literatura infantil.
Un sapito muy astuto,
de color gris plateado,
en la silla del balcón
se ha quedado congelado.
Una ardilla guaguarera
le propone refugiarse,
a la sombra de los pinos
bajo la húmeda tierra.
Da un salto desde el metal,
vuela libre por la acera,
y aterriza muy alegre
en la alfombra de la hierba.
La ardilla lo guía al hueco
la lluvia suave
refresca,
donde el musgo está mullido
y la noche se hace buena.
Le comparte tres bellotas
que guardó en la primavera,
y entre risas le relata
la historia de Minnesota.
Habla de inviernos helados,
de lagos de agua serena,
y de bosques de madera
donde el viento se pasea.
La altruista y buena ardilla
sabe que aunque tan distintos,
son seres vivos y hermanos
bajo el cielo del planeta.

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