(Romance)
La palabra se hizo
verbo
y vino al Mundo a
reinar,
el Mundo estaba
ocupado
simplemente por la
maldad.
A lomos de un
herrerillo
avanza por la ciudad,
ni legiones ni
centurias
escoltan su majestad.
Las palmas baten el
aire
con verde de
libertad,
y el pueblo que ayer
callaba
hoy se pone a
proclamar.
"¡Hosanna!",
gritan los niños,
"¡Bendito el que
viene en paz!",
mientras el sol en
los muros
dibuja la eternidad.
Pero en la sombra
acechante
donde habita la
impiedad,
ya se fraguan los
maderos
que el viernes verán
alzar.
Desciende por el
sendero
que lleva a la
soledad,
entre mantos de
colores
y ramas de un olivar.
No trae cetro de oro
viejo
ni coraza de metal,
su fuerza nace del
pecho
donde habita la
bondad.
Se detiene ante los muros
mirando la
inmensidad,
y una lágrima en sus
ojos
comienza a
cristalizar.
Sabe que el grito de
gloria
muy pronto se
apagará,
que el beso de la
traición
lo vendrá a visitar.
Mas sigue firme su
paso
hacia el destino
final,
pues el Verbo no se
rinde
frente a la
oscuridad.
Imagen de Google
@copyrigth

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