27 de Marzo, Día
Mundial del Teatro. Celebrar el teatro es celebrar la capacidad humana de
vernos reflejados en otros. Aunque el día oficial fue ayer, la magia de las
tablas no caduca.
El teatro es, quizá, el único espejo que no engaña.
Mientras el mundo nos obliga a usar máscaras de hierro para sobrevivir al día a
día, el actor se pone una de cartón para, paradójicamente, desnudarse el alma.
En esa tabla de madera, que es un pequeño universo contenido, la justicia deja
de ser un concepto abstracto para volverse carne, llanto y palabra.
Es en el escenario donde los vulnerables recuperan su voz.
Allí, el tiempo se detiene y nos obliga a mirar de frente aquello que
preferimos ignorar en la calle: el dolor del prójimo, la fragilidad de la
existencia y la fuerza de la dignidad que no se rinde.
Escribir sobre el teatro es honrar esa capacidad humana de
ser "el otro" para entendernos a nosotros mismos. Porque, al final de
la función, cuando las luces se apagan y el silencio inunda la sala,
descubrimos que la obra más importante no es la que acabamos de ver, sino la
que escribimos con nuestros actos al salir a la vida.
@copyrigth

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