lunes, 30 de marzo de 2026

TONANTZIN, LA DIOSA DE LOS MEXICANOS.

 




(Romance)

 

​No es la Virgen que trajeron

en los barcos de Castilla,

es la fuerza de la tierra

que en el Tepeyac residía.

Le cambiaron los ropajes,

el nombre le sustraían,

para ocultar a la Madre

que el universo sostenía.

Tonantzin era la vida,

la raíz, la voz antigua,

no la imagen de rodillas

que el extraño nos imponía.

Bajo el manto de la estrella

otra esencia se escondía:

la deidad de los ancestros

que nunca se marcharía.

Que no se confunda el ruego,

ni la fe, ni la osadía:

una es dogma del imperio,

la otra es sangre de esta guía.

​No fue el milagro de rosas

lo que al pueblo mantenía,

fue el respeto a la montaña

donde el alma florecía.

A la que llaman "la pura"

por mandato y teología,

era antes la Gran Madre

que la lluvia dirigía.

​Quisieron borrar el rastro

con incienso y con falsía,

sepultar bajo el altar

la sagrada jerarquía.

Pero el nombre de Tonantzin

en el viento todavía

resuena como un trueno

que al olvido desafía.

​No son la misma, lo digo,

aunque el tiempo las unía,

una es madre de este suelo,

la otra es de lejanía.

Una es diosa de los ciclos,

la otra es mística elegía;

que el engaño no nos siegue

la memoria y la hidalguía.


Imagen de Google

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