El mar nos mira, fluye complacido
envolviendo los sueños en su ola
mientras la arena, siempre blanca y sola
aguarda el beso del amor sentido.
Bajo la palma el viento se ha dormido
el sol de fuego nuestra piel inmola
y en la distancia el agua se arrebola
con el susurro de un amor nacido.
Navega el alma en dulce calma ahora
en esta orilla donde el tiempo queda
ciñe el destino caricias de seda.
Que el sentimiento eterno se atesora
donde la luz del sol el mar adora
y el corazón en paz siempre se hospeda.
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Cancún 2024

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