(Romance)
Bajo un sol de fuego y oro,
va la barca navegando,
dejando atrás a Cancún
y su estruendo de olas blanco.
El Caribe se deshace
en turquesas y en zafiros,
mientras el viento en el rostro
nos regala un fiel respiro.
Ya se divisa la Isla,
joya de arena y de calma,
donde el tiempo se detiene
para acariciar el alma.
Sus orillas son de seda,
su cristal es puro y frío,
y en la orilla de sus playas
se pierde todo el navío.
Qué importa que el video muera
si la luz queda guardada,
en el fondo del recuerdo
y en la letra dibujada.
Me llevo el mar en los ojos,
la salitre en la memoria,
y este azul que no se rinde
contando siempre su historia.
Cancún

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