Desde el cielo de Madrid, claro y sereno
llegaste a la ciudad del cauce abierto
cambiando el asfalto por el puerto
y el aire de la sierra por el treno.
Te gusta caminar, perder el paso
por calles que se visten de azahar
buscando siempre el ángulo al mirar
la luz que se detiene en el ocaso.
Detienes el reloj con un destello
guardando en una foto la memoria
de un traje, de una ofrenda, de una historia,
haciendo que lo eterno sea más bello.
Valencia te recibe, compañera,
con fuego que en tu pecho se ha encendido
el alma de Madrid se hizo fallera
en un abrazo que no tiene olvido.
@copyright.
Dedicado a mi querida amiga Marisa Andres Montes
17/03/2026

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