(Soneto)
Con sombreros de sol y bota airosa
Dana y Emilia cruzan el sendero
una en su pardo amigo aventurero
la otra con su carga misteriosa.
Un pequeño ser vibra, entre la rosa
calidez de un abrazo compañero
mientras celebran bajo el cielo entero
una jornada alegre y generosa.
Es la dicha de ver tanto ganado
de sentir el latido compartido
en este campo fiel y bien amado.
En el alma el encuentro se ha encendido
por el mundo animal siempre abrazado,
un lazo que jamás será olvidado.

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