Soñando que soñaba, me he dormido
evocando el colegio, ¡qué alegría!
Sentir que el alma al alma se unía
en un lazo de amor fortalecido.
Nuestras ánimas mudas se adoraban
en cada encuentro tierno se besaba,
y al cariño, constantes, le cantaban
mientras los sentimientos se cruzaban.
Todo lo revelaban las miradas,
de vocablos no hubo necesidad
pues reinaba una hermosa equidad
con las alas del alma desplegadas.
Mas fue el temor más fuerte que el fervor,
por leyes de un ayer de extraño daño
temiendo aquel castigo o el regaño
fuimos verdugos de nuestro propio amor.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario