miércoles, 25 de marzo de 2026

EL SAGRADO DERECHO DE LA ILUSIÓN.

 





​La alegría de un niño no es un estado pasajero, sino el cimiento de su fortaleza futura. En cada risa franca y en cada mirada llena de asombro, reside la esperanza de un mundo que aún conserva su capacidad de asombrarse. Proteger esa chispa no es solo un acto de amor, sino un deber de justicia, es asegurar que el asombro sea su brújula y la seguridad su refugio.

​Cuidar su felicidad implica permitirles habitar su propio tiempo, lejos de las prisas y las sombras del mundo adulto. Cuando un niño se siente libre para imaginar y descubrir sin miedos, está tejiendo los hilos de una paz que lo sostendrá siempre. Que este 30 de abril sea el recordatorio de que nuestra mayor misión es ser los guardianes de su inocencia, permitiendo que su luz brille con toda su pureza.



@Copyrigth

Imagen de Google

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