(Prosa poética)
Eres el brillo residual de una
estrella que, aunque lejana, guía cada uno de mis pasos en la noche más
profunda de mi existencia. Cerca de tu resplandor, el tiempo deja de ser una
línea recta y se vuelve un suspiro eterno; un segundo contigo contiene la historia
entera de una galaxia. Nuestras almas orbitan en una danza silenciosa, una
música que solo el universo comprende y que mi pecho traduce en un latido
constante. En esta inmensidad, he comprendido que no importa cuán vasto sea el
vacío, pues mi único destino es permanecer en el refugio de tu luz.
El Eco de las
Estrellas.
Soneto
La estrella lejana
guía mis pasos
mi pecho se ilumina
en su centella
buscando en el vacío
alguna huella
mientras me pierdo en
lánguidos ocasos.
Aquí los horizontes
son tan rasos
añoro la quietud de
aquella estrella
me gusta ver danzar a
la doncella
lejos de este mundo y
sus fracasos.
Al cielo azul elevo
mi fiel ruego
porque solo yo
escucho aquel sonido
mientras camino por
el mundo ciego.
Que solo el eco
guarda aquel sonido
como tú, que sabes
apagar el fuego
y haces de mi cosmos
tu consentido.
Retorno al Origen.
Décima octosílaba
En esta tierra
pequeña
me siento como una
extraña
cuando hasta la
testa araña
y a mi pensamiento
ordeña
si mi alma al volver
se empeña.
Busco luz en el
momento
y cambiar el hondo
aliento
al escuchar el
llamado
volver de donde he
llegado
de aquel vasto
firmamento.
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