18 de Marzo de 1938, el presidente Lázaro Cárdenas decretó
la expropiación petrolera en México.
Mire vuestra merced, mi señor Don Lázaro, que en mi tierra
decimos que, ‘' quien tiene las llaves de la bodega, acaba bebiéndose el
vino''.
Usted puso el
petróleo en manos del pueblo, creyendo que todos tendrían el corazón tan limpio
como el suyo, pero se le olvidó que donde hay oro negro, siempre sobran manos
largas.
¡Válgame Dios!, que si usted viera cómo han dejado la casa,
se volvía a la tumba de puro coraje. Aquellas gentes que daban sus gallinas y
sus ahorros para pagar la deuda, lo hacían para que sus nietos no tuvieran
hambre, no para que cuatro señores de cuello almidonado se llenaran las
faltriqueras a costa del sudor del obrero.
Bienaventurado el que lucha por el pobre, pero desdichado
el que deja el tesoro sin perro que lo ladre, porque al final, entre tanto
saqueo y tanta desvergüenza, han convertido la riqueza de la nación en un saco
roto. ¡Ea!, que si el petróleo era de los mexicanos, parece que a los mexicanos
más humildes solo les dejaron el humo y la mancha."
"Al que parte y reparte la riqueza ajena, siempre le
queda la uña llena y la conciencia ajena."
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