Soneto
Bajo el ala de un
fiel y buen sombrero
sonríe Dana al sol,
alma encendida
luciendo su baqueta
bien curtida
al paso de un burrito
aventurero.
Es de color café,
noble y certero
el dulce compañero de
su vida
que avanza con la
calma ya aprendida
por la senda del
campo y el sendero.
En sus botas resuena
la vivencia
de un trote que el
destino ha consentido,
un rito de ternura y
de inocencia.
En ese andar que el
tiempo ha detenido,
se abraza la más pura
convivencia
un lazo que jamás
será de olvido.

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