(Romance)
Se detuvieron los pulsos,
se hizo el aire más denso,
cuando el mundo se redujo
al espacio de un aliento.
No hubo prisa ni distancia,
ni ruidos en el momento,
solo un puente de suspiros
que cruzaba por el pecho.
Fue un roce de pétalo suave,
un relámpago en el tiempo,
donde el alma se asomaba
a la orilla de un secreto.
Se fundieron dos orillas
en un cauce de deseo,
y en la paz de aquel abrazo
se durmieron los miedos.
Fue el principio de la vida,
fue el final del desierto,
que no hay patria más sagrada
que la piel de un beso tierno.
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