Gracias, Arquitecto de la Vida, por este año que termina y
por el nuevo que se despliega ante mis ojos. Gracias por heredarme el don
sagrado de la escritura, la herramienta con la que pretendo tocar cada rincón
de la Tierra, llevando Tu mensaje de amor.
A pesar de las piedras en el camino, no me rindo. Sigo
avante, transformando cada obstáculo en un verso y cada prueba en una estrofa.
Sé que mis palabras vuelan como dardos lanzados al viento; no sé dónde
aterrizarán, pero estoy segura de que lograrán penetrar en el alma de algún
lector, despertando su humanidad, ya sea a través del dolor que limpia o de la
felicidad que sana.
Mi pluma no se detiene, porque mientras haya un niño que
proteger y un mensaje que entregar, mi poesía seguirá siendo mi estandarte.
¡Gracias por la vida, gracias por la palabra y gracias por
un año más de lucha y de luz!
Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.
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