Mi madre es el reflejo de la ternura,
su amor es incondicional,
es el pilar de la familia,
guerrera que a mi padre supo amar.
En sus manos habita el consuelo,
en su voz, la palabra que guía,
es el puerto seguro y el cielo
que ilumina mi noche y mi día.
No hubo muros que no derribara
ni tormenta que el alma le enfriara,
pues su entrega es el fuego bendito
que hace eterno lo que es infinito.
Hoy su ejemplo es mi norte y mi calma,
la semilla que en paz
floreció,
pues la fuerza que vive en su alma
es la misma que a mí me salvó.
Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.
(Waldina Zapata Hernández, mi madre.)
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