viernes, 9 de enero de 2026

LA LIBERTAD CREATIVA:

 




El Arte de Traducir Almas.

(Ensayo)

 

 

 

​La literatura suele ser confundida con la confesión. Existe la creencia de que cada verso del poeta y cada línea del narrador son fragmentos de su propia biografía. Sin embargo, la verdad detrás de la pluma es mucho más compleja: el escritor no solo narra lo que vive, sino que actúa como un recolector de almas.

La Alquimia de las Experiencias Ajenas.

​A menudo, la chispa de una obra no nace del "yo", sino del "otro". El autor es un observador silencioso que recoge las vivencias de sus amistades, los dolores de un transeúnte o las victorias de un compañero de vida. Es en este intercambio donde surge la verdadera magia.

​Una frase nacida de la lealtad y la amistad, como las palabras de mi amiga poeta Olga, "seguimos siendo las reinas", puede convertirse en el núcleo de una historia sobre la resiliencia, transformándose de un consuelo privado en un himno universal. Escribir es, en gran medida, un acto de generosidad y escucha; es tomar esas semillas de verdad ajena y otorgarles una segunda vida para que el dolor de uno se convierta en el consuelo de muchos.

​El Poeta y la Ficción Necesaria.

​Aquí entra la figura del poeta, ese "mentiroso" sagrado que utiliza la libertad creativa para alcanzar una verdad que el lenguaje cotidiano no alcanza a expresar. El autor puede hablar de una "moneda falsa" o de una "cabaña" de paz que nunca ha habitado físicamente, pero lo hace para dar cuerpo a emociones reales.

​El alma inquieta no se conforma con los hechos; necesita la metáfora. El uso de símbolos no es un engaño, sino una traducción emocional. No importa si el escenario es inventado o si el protagonista tiene el rostro de un amigo; lo que importa es que el latido de la obra sea auténtico. La libertad creativa demuestra que la ficción es, a veces, el camino más corto hacia la honestidad.

​El Oro del Tiempo como Filtro Final

​Finalmente, esta labor encuentra su sentido en "El Oro del Tiempo". No todo lo que se vive debe ser escrito de inmediato. El tiempo actúa como un alquimista paciente que separa la arena de las pepitas brillantes de sabiduría.

​A medida que los días pasan, las experiencias, aquellas tormentas del pasado o las palabras de aliento entrañable, se asientan. Lo que queda después de que el ruido de la realidad se apaga es la esencia pura.

 El autor comprende que su verdadera riqueza no está en lo que le sucedió exactamente, sino en su capacidad de transformar los ecos de muchas vidas en una verdad universal que brilla con luz propia, mucho después de que los protagonistas originales hayan callado.

 

 

 

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

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