El Arte de Traducir
Almas.
(Ensayo)
La literatura suele ser
confundida con la confesión. Existe la creencia de que cada verso del poeta y
cada línea del narrador son fragmentos de su propia biografía. Sin embargo, la
verdad detrás de la pluma es mucho más compleja: el escritor no solo narra lo
que vive, sino que actúa como un recolector de almas.
La Alquimia de las Experiencias
Ajenas.
A menudo, la chispa de una obra
no nace del "yo", sino del "otro". El autor es un
observador silencioso que recoge las vivencias de sus amistades, los dolores de
un transeúnte o las victorias de un compañero de vida. Es en este intercambio
donde surge la verdadera magia.
Una frase nacida de la lealtad y
la amistad, como las palabras de mi amiga poeta Olga, "seguimos siendo las
reinas", puede convertirse en el núcleo de una historia sobre la
resiliencia, transformándose de un consuelo privado en un himno universal.
Escribir es, en gran medida, un acto de generosidad y escucha; es tomar esas
semillas de verdad ajena y otorgarles una segunda vida para que el dolor de uno
se convierta en el consuelo de muchos.
El Poeta y la Ficción Necesaria.
Aquí entra la figura del poeta,
ese "mentiroso" sagrado que utiliza la libertad creativa para
alcanzar una verdad que el lenguaje cotidiano no alcanza a expresar. El autor puede
hablar de una "moneda falsa" o de una "cabaña" de paz que
nunca ha habitado físicamente, pero lo hace para dar cuerpo a emociones reales.
El alma inquieta no se conforma
con los hechos; necesita la metáfora. El uso de símbolos no es un engaño, sino
una traducción emocional. No importa si el escenario es inventado o si el
protagonista tiene el rostro de un amigo; lo que importa es que el latido de la
obra sea auténtico. La libertad creativa demuestra que la ficción es, a veces,
el camino más corto hacia la honestidad.
El Oro del Tiempo como Filtro
Final
Finalmente, esta labor encuentra
su sentido en "El Oro del Tiempo". No todo lo que se vive debe ser
escrito de inmediato. El tiempo actúa como un alquimista paciente que separa la
arena de las pepitas brillantes de sabiduría.
A medida que los días pasan, las
experiencias, aquellas tormentas del pasado o las palabras de aliento
entrañable, se asientan. Lo que queda después de que el ruido de la realidad se
apaga es la esencia pura.
El autor comprende que su verdadera riqueza no
está en lo que le sucedió exactamente, sino en su capacidad de transformar los
ecos de muchas vidas en una verdad universal que brilla con luz propia, mucho
después de que los protagonistas originales hayan callado.
Autora: Ma. Gloria
Carreón Zapata.
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