Ya no le alcanza el
teclado,
ni el concierto del
pianista,
ahora se ha vuelto
altruista
este pícaro avezado.
Con un rostro
compungido
y el discurso muy
ensayado,
pide pan para el
rendido...
¡pero lo quiere
ahorrado!
"¡Para el
pobre, para el preso!",
clama el truhan con
urgencia,
mientras busca en su
conciencia
cómo quedarse con el
grueso.
Ya que al músico
instruido
no pudo quitarle el
cobre,
hoy se inventa un
"buen sentido"
predicando para el
pobre.
¡Qué noble es su
desespero!
¡Qué amor por el
desvalido!
siempre y cuando ese
dinero
en su arca esté
escondido.
No busca gloria
divina
ni ayudar al que
padece,
él solo busca la
propina
que en su mano
resplandece.
¡Cuidado con el
donante
de palabra tan
florida!,
que su fe es de un
instante
y su bolsa es de por
vida.
Que en esta blanca
Navidad,
su botín quede en la
nada,
y se premie su
"bondad"...
¡con una buena
cerrada!
Autora : Ma. Gloria
Carreón Zapata.
@copyright.
Imagen de Google.
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