Entiendo el peso de un brindis no compartido, el eco de los
deseos lanzados al aire sin una voz que responda. Sé que las luces de artificio
pueden parecer más frías, y el bullicio ajeno, una melodía distante que acentúa
el propio silencio.
Si este Año Nuevo te encontró solo o sola, quiero que sepas
que tu experiencia es válida y tu sentir, comprendido. La soledad no es un
fracaso, a veces es una circunstancia, un respiro necesario o un espacio que,
aunque duela, nos permite reconectar con nosotros mismos.
Pero que la ausencia de compañía no opaque la esperanza que
un nuevo ciclo trae consigo. Este nuevo año es una página en blanco, una
oportunidad para sembrar nuevas semillas, construir puentes, encontrar nuevas
pasiones y, quizás, descubrir que la conexión humana está más cerca de lo que
imaginas.
Recuerda que la fortaleza se encuentra en los momentos
vulnerables, y que incluso en la quietud, hay una energía de renovación
esperando ser despertada. Tómate tu tiempo, sé amable contigo, y confía en que
el camino se despliega con promesas aún por cumplir.
No estás solo en ese sentimiento. Que este año te traiga la
compañía que anhelas, la paz que mereces y la alegría genuina que florece desde
el interior. Que la luz llegue a cada rincón de tu corazón.
Con un abrazo cálido y mucha esperanza.
A veces, el mayor acto de amor propio es aprender a ser
nuestra propia buena compañía cuando otros nos fallan. El abandono duele, pero
también deja el espacio libre para que lleguen personas nuevas que sí sepan
cuidar ese "invaluable tesoro" que menciono en el poema... Almas Gemelas.
Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.
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