Esta noche, el mundo no necesita más oro, ni más apellidos,
ni más promesas de papel. Lo que el mundo necesita es recordar que la bondad es
la única herencia que no se devalúa.
Que esta Nochebuena el ruido del pasado se apague. Que el
cansancio de las traiciones se convierta en la paz de quien tiene la conciencia
limpia. Porque, al final del día, dormir con el corazón en calma es el lujo más
grande que existe, un tesoro que ningún estafador podrá jamás arrebatar.
Que en cada rincón del planeta, donde haya una pena, nazca
una certeza: que lo bueno siempre regresa multiplicado, y que mientras haya una
mano dispuesta a ayudar y un alma dispuesta a perdonar, la verdadera Navidad
seguirá ocurriendo.
¡Salud por lo que somos, por lo que hemos superado y por el
amor que nadie nos puede quitar!
Su amiga Ma. Gloria Carreón Zapata.
@copyright.

No hay comentarios:
Publicar un comentario