domingo, 4 de enero de 2026

RENACER.

 


Prosa Poética

 

​Cada amanecer es una dádiva del Creador, una página en blanco y un nuevo reto para alcanzar nuestra mejor versión. En el afán de dejar huella, esculpimos nuestra existencia con esfuerzo, pero a menudo nos limitamos a sobrevivir.

Hemos olvidado caminar bajo sus divinos mandamientos y, en cambio, tropezamos de fracaso en fracaso persiguiendo fuera lo que ya portamos dentro. Buscamos una paz que solo hallaremos al despojarnos del egoísmo y de esa vana manía de poseer lo que, en esencia, solo a Él le pertenece.

​Perseguimos el amor sin descanso, olvidando que somos fruto del Amor mismo. Somos esencia divina; bastaría con mirarnos honestamente para comprender que el secreto de la paz reside en entregarnos, en ser y dejar ser, compartiendo la luz que somos con los demás.

​Ya lo sentenció el Gran Maestro: “Amaos los unos a los otros”.

​¿Hasta cuándo cerraremos los oídos mientras nos exterminamos como hermanos? Nos consume la ambición por lo efímero, por aquello que el tiempo y la polilla corrompen. Somos vulnerables ante sombras que, por siglos, han lucrado con la sangre, la guerra y el dolor ajeno.

​¿Qué puede esperar nuestro Creador de nosotros si hemos desterrado de la educación, incluso de aquella que se mama en el hogar, el respeto y el temor reverencial al Todopoderoso? Esa es la única base sólida para heredar un mundo mejor a las generaciones venideras.

​En medio de esta inopia espiritual, ¿cómo pretendemos respetarnos a nosotros mismos? ¿Cómo ansiamos recuperar valores si hemos echado por la borda Sus mandamientos y pisoteado el sacrificio que nos fue heredado por pasión?

​Es hora de liberarnos de la maldad para alcanzar aquello que nuestros ancestros ya anhelaban. Urge rescatar nuestra dignidad, comenzando por el amor propio y el respeto mutuo. Solo así seremos capaces de ofrecer una luz que renazca entre las tinieblas.

​Seamos cada uno la luz del mundo, para iluminar, por fin, a toda la humanidad.




 

RENACER.

(Romance)

 

 

​Cada vez que nace el día

es un reto del Creador,

para tallar con esfuerzo

una huella de valor.

Pero el hombre se ha olvidado

de vivir bajo su honor,

persiguiendo lo que es vano,

lo que causa más dolor.

¿Hasta cuándo los oídos

cerraremos a Su voz?

Si por amor fuimos hechos,

somos hijos del Señor.

No busquéis en la rapiña

ni en la guerra ni el rencor,

que la paz es darse al otro

en un abrazo de unión.

Que renazca entre las sombras

una luz con gran fulgor,

y que el mundo sea testigo

de este nuevo despertar.

 

 




Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.

@copyright.

02 /01/2025.

Imagen de Google.

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