Señor, hoy elevo mi voz por los más pequeños, porque no
imagino un mundo sin ellos. Los niños son la esencia misma de la vida, la
chispa de nuestra alegría y la prueba viviente de Tu amor.
Te ruego, Padre, que los bendigas y los cubras con Tu manto
precioso. Protégelos de todo mal, de la oscuridad del mundo y de la dureza de
los corazones ambiciosos. Ellos son nuestra continuidad, el hilo sagrado que
une el presente con la eternidad.
Danos a nosotros, adultos, padres y abuelos, la sabiduría
para ser sus refugios y la fuerza para construirles ese futuro de paz que
merecen. Porque sin ellos, nuestra existencia no tendría sentido. Amén."
Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.
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