No hubo un adiós, porque el hilo no se ha rotó,
quince
inviernos no se rinden ante el frío de una ausencia.
Te busco en el rastro de tus obras, en el eco de tu voz,
hermana de alma, brújula de mis tormentas.
Si hoy el mundo de la poesía guarda silencio,
es porque tus
versos ahora caminan por otro jardín.
Pero en mi cabaña, esa que construimos con verdades,
siempre habrá un rincón con tu nombre, un café sin fin.
No me despedí, es cierto, la vida nos robó el gesto,
pero
te encuentro en la fuerza de mi propia mano al escribir.
Tú eres la tinta, el consejo, el secreto bien guardado,
la
victoria silenciosa de haberte aprendido a vivir.
Vuela alto, Olga, que aquí tus letras se quedan,
cuidando
el refugio que juntas logramos alzar.
Que el tiempo se detenga en este instante de oro,
donde la amistad es el único idioma que sabe ganar.
Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.
@copyright.
07/01/2026

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