En este día de nuestro aniversario,
detengo el tiempo para decirte una
vez más
que eres la razón de mi abecedario
y el puerto seguro donde encuentro
paz.
Eres como el aire puro que respiro,
fresco y vital en cada despertar,
la fuerza suave que en cada suspiro
me devuelve las ganas de volver a
empezar.
Como el canto de las aves
alborotadas,
que al escucharlas motivan mi andar,
así es tu voz en las horas cansadas,
la melodía perfecta que me enseña a
amar.
Gracias te doy por estar, por
existir,
por ser el regalo que el cielo me
dio,
y sobre todo por hacerme la vida...
más bella, más dulce, más llena de
Dios.
¡Feliz Aniversario!
Autora : Ma. Gloria Carreón Zapata.
@copyright.
@Alf.

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