domingo, 18 de enero de 2026

CRÍTICA LITERARIA

 




Qué gesto tan noble escritor Augusto Cuerva Candela. Le expreso mi más sincero agradecimiento por la reseña que ha dedicado a mi obra. Es un honor que un escritor de su trayectoria haya dedicado tiempo y atención a analizar mis textos. Valoro profundamente la agudeza de sus observaciones, las cuales recibo como una herramienta invaluable para seguir creciendo en este oficio.

¡​Gracias por contribuir al diálogo literario con tanta profesionalidad!

Su amiga Ma. Gloria Carreón Zapata.

 



 

LA PALABRA QUE NO SE RINDE (The Word That Does Not Surrender)

 

 

No detengas tu pluma, poeta,

que la tinta sea el grito del que calla;

queda un hilo de tiempo todavía

para salvar la esencia de lo humano.

 

Lanza el dardo, la flecha, la palabra,

hasta que el hierro del codicioso tiemble;

que no hay muro de oro que resista

la verdad cuando el verso se hace sangre.

 

Mira a los niños, flores vulnerables,

náufragos de una ambición desmedida,

ellos pagan el precio del saqueo

en este mercado que nos roba el alma.

 

Sé el acero que corte la garganta

de la codicia que al mundo deja sin aliento.

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Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata

@copyright

 

 

 





                                                                           


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Augusto Cuerva Candela

Derechos reservados

Análisis breve:

 

 

El poema es un llamado urgente a la resistencia a través de la palabra poética. La autora concibe la escritura no como un acto ornamental, sino como un arma de denuncia y un instrumento de salvación.

· La tinta como grito: Transforma el silencio impuesto en protesta audible.

· La palabra como arma: La compara con un "dardo" o "flecha" capaz de hacer temblar al poder corrupto ("el hierro del codicioso").

· La verdad encarnada: La idea central de que "el verso se hace sangre" sugiere una poesía vital, encarnada y dolorosamente verdadera, a la que ningún muro de riqueza puede oponerse.

· Las víctimas: Señala a los niños como las víctimas más vulnerables de un sistema voraz ("mercado que nos roba el alma").

· El llamado final: Es una exhortación directa al poeta (y al lector) a ser un instrumento de justicia: "Sé el acero que corte la garganta / de la codicia".

Es un poema de compromiso ético, donde la creación literaria asume una responsabilidad social frente a la injusticia, la ambición desmedida y la deshumanización. La poesía se presenta como el último bastión para "salvar la esencia de lo humano".

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